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OpenAI despliega Intelligent UI en ChatGPT: GPT-6 responde con gráficos, calculadoras y formularios interactivos

Desde el 7 de octubre, GPT-6 puede convertir las respuestas de ChatGPT en herramientas interactivas, como calculadoras, diagramas, mapas y formularios; el despliegue empezó en los planes de pago y se amplía a Free y Go desde el 8 de octubre.

OpenAI despliega Intelligent UI en ChatGPT: GPT-6 responde con gráficos, calculadoras y formularios interactivos

OpenAI empezó a desplegar el 7 de octubre de 2026 una función llamada Intelligent UI que cambia la forma de las respuestas de ChatGPT. En lugar de devolver solo texto, GPT-6 puede organizar texto, gráficos, botones, tablas y formularios en respuestas interactivas dentro de la propia conversación. Según TechRepublic, el despliegue comenzó con los planes Plus, Pro, Business y Enterprise, y su ampliación a los planes Free y Go estaba programada a partir del 8 de octubre.

La idea de fondo es sencilla de explicar. Hasta ahora, quien quería comparar varios escenarios en ChatGPT, por ejemplo distintos presupuestos domésticos, tenía que escribir una nueva pregunta cada vez que cambiaba una cifra. Con Intelligent UI, el usuario puede ajustar las aportaciones a un plan de ahorro, explorar las partes de un diagrama o modificar las paradas de un viaje en un mapa sin pedir una respuesta completa nueva.

OpenAI asegura que no hace falta ninguna instrucción especial para activar estas respuestas, aunque los usuarios pueden pedir expresamente que ChatGPT cree una herramienta para una tarea concreta. La empresa citó varios ejemplos: una calculadora para dividir la cuenta de una cena, una calculadora de ahorro con cantidades ajustables, un diagrama interactivo con partes seleccionables para entender un concepto y un mapa con paradas y posibles desvíos para planificar un viaje por carretera.

En el plano técnico, OpenAI explicó que construyó Intelligent UI con componentes nativos que se pueden transmitir de forma progresiva y con un compilador que muestra la interfaz a medida que GPT-6 la genera. Además, ChatGPT puede empezar a responder mientras sigue razonando y añadir información en respuestas sucesivas, de modo que el usuario ve resultados antes de que el modelo haya terminado de pensar.

La compañía acompañó el lanzamiento con una cifra de velocidad publicada en su comunidad de desarrolladores: GPT-6 Instant empezó a responder preguntas con búsqueda web, de media, un 44 % antes que GPT-5.6 Instant. TechRepublic subrayó un matiz importante: el dato mide el tiempo hasta que comienza la respuesta, no el tiempo necesario para completarla, y no indica si un gráfico interactivo está listo antes.

OpenAI también afirmó haber mejorado la capacidad del modelo para decidir cuándo buscar en la web y para encontrar información que respalde sus respuestas. Se trata, en todo caso, de resultados comunicados por la propia empresa y no de mediciones independientes. Hasta que terceros publiquen pruebas comparables, conviene leer esas mejoras como afirmaciones del fabricante.

Las condiciones de acceso tienen varias capas. Según el centro de ayuda de OpenAI, Intelligent UI funciona en la web y en las aplicaciones actualizadas compatibles cuando GPT-6 trabaja con niveles de razonamiento que van desde Instant hasta Extra High. No está disponible con el nivel de esfuerzo Pro ni en versiones antiguas de las aplicaciones de escritorio para macOS y Windows. En las cuentas Enterprise, el acceso puede depender de la configuración de los administradores.

La función no tiene una cuota de uso separada, aunque se mantienen los límites existentes del modelo, de las herramientas y de cada plan. Además, el despliegue se aplica a la experiencia de chat de ChatGPT, no a los modelos que impulsan Work o Codex. Quien prefiera respuestas menos visuales puede desactivar la opción «Layout and visuals» en los ajustes web, aunque OpenAI advierte de que eso no garantiza respuestas solo de texto.

El lanzamiento encaja en una tendencia más amplia: los asistentes de IA están dejando de ser cajas de texto para convertirse en entornos de trabajo. Si un usuario puede mover un control deslizante y ver cómo cambia un resultado, la conversación se parece más a una hoja de cálculo o a una pequeña aplicación hecha a medida que a un intercambio de mensajes. Para OpenAI, que compite con Google y Anthropic por el tiempo de uso diario, es una forma de retener al usuario dentro de ChatGPT.

Para quienes diseñan productos digitales, el cambio también tiene lectura propia. Si un asistente general es capaz de fabricar sobre la marcha una calculadora, un mapa o un formulario adaptado a la pregunta de cada usuario, parte de las pequeñas utilidades que hoy existen como aplicaciones o páginas independientes podría acabar resolviéndose dentro del chat. La contrapartida es que esas interfaces generadas no pasan por el proceso de diseño, pruebas y revisión que acompaña a un producto tradicional, lo que obliga a extremar la verificación de sus resultados.

Para los equipos de tecnología de las empresas, TechRepublic propuso una forma práctica de probar la función: comparar costes hipotéticos de suscripciones de software. Una calculadora puede mostrar cómo cambia el gasto mensual a medida que crece el número de usuarios, lo que ofrece un punto de partida antes de revisar presupuestos reales de proveedores.

Esa misma utilidad encierra un riesgo. Una respuesta interactiva transmite una sensación de precisión que no siempre está justificada: las cifras, los cálculos y los supuestos que hay detrás de una calculadora generada por un modelo pueden contener errores. TechRepublic recomendó verificar los números, especialmente cuando se comparan costes o se toman decisiones de negocio, y seguir las políticas de la empresa antes de introducir información sensible.

OpenAI reconoce que todavía está afinando cuándo debe GPT-6 generar herramientas interactivas y que planea admitir más tipos de interfaz. Por ahora, no todas las preguntas producirán un gráfico o un formulario, aunque uno pudiera resultar útil. Esa imprevisibilidad es habitual en las primeras semanas de una función nueva y probablemente se reduzca a medida que la empresa recoja datos de uso.

Desde una perspectiva más amplia, Intelligent UI muestra hacia dónde se mueve la competencia entre asistentes. Las mejoras ya no se miden solo en puntuaciones de pruebas de razonamiento, sino también en tiempo hasta la primera respuesta, en la capacidad de presentar información de forma manipulable y en la integración con tareas cotidianas como planificar un viaje o repartir una cuenta.

En resumen, OpenAI ha convertido parte de las respuestas de ChatGPT en pequeñas herramientas que el usuario puede manipular sin escribir de nuevo. La ventaja inmediata es poder comparar opciones con rapidez dentro de una misma conversación; el límite, como recuerda la propia cobertura del lanzamiento, es que esos resultados deben tratarse como un punto de partida para investigar y no como una respuesta definitiva.