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OpenAI ingresa a un ritmo de unos 50.000 millones de dólares anuales, 20.000 millones menos de lo que se creía, y las acciones de IA caen

Según el Financial Times, OpenAI dijo a sus inversores que su ritmo anualizado de ingresos rondaba los 50.000 millones de dólares a finales de septiembre, lejos de los cerca de 70.000 millones difundidos antes, y el 8 de octubre de 2026 cayeron con fuerza Oracle, CoreWeave, Nvidia y otras empresas ligadas a la IA.

OpenAI ingresa a un ritmo de unos 50.000 millones de dólares anuales, 20.000 millones menos de lo que se creía, y las acciones de IA caen

Una sola cifra bastó el jueves 8 de octubre de 2026 para sacudir a las empresas más ligadas al auge de la inteligencia artificial. El Financial Times informó de que OpenAI había comunicado a sus inversores que su ritmo anualizado de ingresos se acercaba a los 50.000 millones de dólares a finales de septiembre. El dato contrastaba con los cerca de 70.000 millones que se habían difundido en los medios semanas antes, y la reacción en bolsa fue inmediata.

La CNBC confirmó la cifra de unos 50.000 millones. Según una persona familiarizada con el asunto citada por esa cadena, los 68.000 millones que circulaban a finales de septiembre incluían los ingresos brutos de los socios de OpenAI, un método pensado para facilitar la comparación con su gran rival, Anthropic. La nueva cifra, en cambio, se acerca a los ingresos netos de la propia compañía. OpenAI declinó hacer comentarios al Financial Times.

El origen de la confusión, según el diario británico, está en los ajustes que hicieron algunos inversores. Anthropic contabiliza el valor completo de las ventas que realiza a través de proveedores de nube, mientras que OpenAI no lo hacía de la misma forma. Para comparar ambas empresas, algunos elevaron la cifra de OpenAI, lo que llevó a informaciones de que había alcanzado 40.000 millones anualizados en agosto. Cuando OpenAI dijo después que sus ingresos habían crecido más de un 70 %, ese punto de partida inflado produjo la cifra de unos 70.000 millones.

Conviene aclarar qué significa el dato. Los ingresos anualizados proyectan sobre un año completo el ritmo de ventas de un periodo más corto, normalmente un mes. Es una métrica criticada por imprecisa, pero los inversores la siguen usando como la lectura más clara de la demanda de inteligencia artificial en OpenAI y Anthropic. Que la cifra sea 20.000 millones menor no significa que la empresa haya perdido ese dinero, sino que la comparación anterior partía de bases contables distintas.

Aun así, el mercado reaccionó como si fuera una mala noticia. Según SiliconANGLE, Oracle, que tiene contratos multimillonarios con OpenAI, cayó un 5,5 %; Intel retrocedió un 5,3 % y Nvidia, un 2,9 %. CoreWeave, especialista en infraestructura de nube con procesadores gráficos, se dejó un 8 %, mientras que AMD y Broadcom bajaron alrededor de un 4 % y el fabricante de servidores Super Micro Computer, casi un 5 %. El Nasdaq 100 perdió alrededor de un 1,4 %, según Bloomberg.

El sitio Riskstock calculó que el Nasdaq cerró con una caída del 1,25 %, hasta 27.193 puntos, su peor jornada desde mediados de agosto, mientras que el S&P 500 cedió un 0,47 %. Varios analistas recordaron que en la jornada también pesaron la subida del precio del petróleo y de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, por lo que no toda la caída puede atribuirse a OpenAI.

La razón por la que empresas como Oracle o CoreWeave sufren más es su exposición directa. Ambas han firmado contratos muy grandes para suministrar capacidad de cálculo a OpenAI y se han endeudado para construir centros de datos destinados a ella. Si los ingresos de su cliente son menores de lo que se pensaba, los inversores se preguntan con más insistencia si esos contratos podrán pagarse por completo en los plazos previstos.

El crecimiento de OpenAI, de todos modos, sigue siendo muy rápido. Según la persona citada por la CNBC, la presentación a inversores destacaba un crecimiento del 77 % del ritmo de ingresos total durante el tercer trimestre y del 107 % en su negocio empresarial. Para poner las cifras en perspectiva, OpenAI registró unos 13.000 millones de dólares de ingresos en todo 2025. Bloomberg informó además de que la compañía espera alcanzar o superar los 70.000 millones anualizados a finales de este año, impulsada sobre todo por los clientes corporativos.

El episodio llega en un momento delicado. Según el Financial Times, OpenAI negocia una ronda privada que podría valorarla en torno a 1,4 billones de dólares, y Bloomberg informó de conversaciones para captar 30.000 millones o más con esa valoración. La empresa presentó de forma confidencial la documentación para salir a bolsa en junio, pero, según Bloomberg, ha aplazado la salida al menos hasta el próximo año. Anthropic, que dijo a sus inversores que su ritmo de ingresos alcanzó 65.000 millones a finales de julio, podría debutar en bolsa en noviembre.

Algunos observadores calificaron la caída de reacción exagerada, por tratarse de una comparación entre cifras que no eran equivalentes. Pero el episodio deja varias lecciones. La primera es la fragilidad del relato sobre el crecimiento de la inteligencia artificial: una corrección contable en una empresa privada bastó para provocar en horas fuertes caídas en bolsa de algunas de las mayores empresas tecnológicas. La segunda es la falta de transparencia de unas compañías que, pese a su enorme influencia en los mercados, todavía no publican cuentas auditadas.

La tercera lección afecta a la comparación entre OpenAI y Anthropic, que se ha convertido en un termómetro del sector. Mientras las dos empresas no apliquen criterios homogéneos para contar sus ingresos, cualquier comparación directa exige cautela. Las futuras salidas a bolsa obligarán a ambas a publicar estados financieros con normas comunes, lo que debería aclarar cuál es su tamaño real.

Para los inversores en infraestructura, la cuestión de fondo es si la demanda de inteligencia artificial crecerá lo bastante rápido como para justificar los cientos de miles de millones que se están invirtiendo en centros de datos, chips y energía. Los datos de OpenAI siguen mostrando un crecimiento muy fuerte, pero el mercado ha dejado claro que no basta con crecer: también hay que cumplir las expectativas que se han ido acumulando.

En definitiva, la jornada del 8 de octubre fue un recordatorio de que el entusiasmo por la inteligencia artificial descansa en buena parte sobre cifras parciales y estimaciones de terceros. OpenAI sigue siendo uno de los negocios de más rápido crecimiento de la historia, pero el valor de muchas empresas cotizadas depende de que esa trayectoria se mantenga. Hasta que las grandes compañías del sector publiquen cuentas completas y comparables, episodios como este pueden repetirse.