Tokio, 24 de septiembre de 2026: SoftBank Group captó 11.100 millones de dólares mediante notas senior en dólares y euros, en lo que LSEG datos citados por Reuters describen como la mayor emisión corporativa high-yield registrada a nivel global, superando los 10.900 millones de Numericable en 2014.
La operación busca financiar la apuesta de Masayoshi Son en OpenAI: SoftBank ha comprometido 64.600 millones de dólares y prevé poseer cerca del 13% del fabricante de ChatGPT «para la próxima semana» en el calendario del reportaje. También adquiere el negocio de robótica de ABB por 5.400 millones y DigitalBridge por 3.100 millones.
La estructura: tramos en dólares de 1.000 millones a 3,5 años (8,625%), 4.500 millones a 5,5 años (9,25%) y 4.500 millones a 7,5 años (9,75%); más dos tramos de 500 millones de euros a 4 y 6 años (7,125% y 8%). En junio de 2021, una emisión de 7.300 millones pagaba entre 2,125% y 5,25%.
La emisión sigue a otra de un billón de yenes (6.300 millones de dólares) dirigida a inversores minoristas el mismo mes. SoftBank concentra ya 14.600 millones en bonos high-yield en 2026 —el 63,4% del mercado high-yield corporativo de Asia-Pacífico y Japón, según Reuters—.
El mercado celebra la demanda («me sorprendió positivamente el apetito», dijo Satoru Aoyama de Fitch) pero cobra un precio: el coste de asegurar la deuda contra default se disparó, con el CDS a 5 años por encima de 400 puntos básicos frente a unos 280 en junio. CreditSights advierte que Arm y OpenAI representan tres cuartas partes del valor de activos del grupo.
Los planes de IPO de OpenAI y de la filial de centros de datos SB Energy, previstos tan pronto como este mes, se retrasaron, lo que reduce una vía esperada de liquidez. S&P Global Ratings matiza que el fuerte precio de Arm sostiene la calidad crediticia de SoftBank a corto plazo pese al retraso de OpenAI.
El contexto macro: las emisiones de hiperescaladores superan los 200.000 millones de dólares en 2026, más del doble interanual, y empiezan a empujar al alza los costes globales de financiación. SoftBank demuestra que la fiebre de deuda por IA ya alcanzó de lleno el mercado high-yield, no solo el grado de inversión.
Para OpenAI, el mensaje es ambivalente: tiene un patrocinador dispuesto a emitir a casi el 10% para completar su cheque, pero ese mismo apalancamiento convierte cualquier tropiezo de valoración o de seguridad (cancelación de Astra, CID de la FTC, incidentes de agentes) en un riesgo de contagio al balance de SoftBank.
Inversores en crédito deberán modelar escenarios: IPO exitosa de OpenAI (CreditSights ve posible mejora de rating) versus retrasos prolongados, writedowns o regulación que frene despliegues agentic. La concentración en dos activos tecnológicos es el talón de Aquiles que Chapman de CreditSights subraya.
Geopolíticamente, la dependencia de capital japonés high-yield para el lab estadounidense más visible complica la narrativa de «autosuficiencia» de la Casa Blanca. Son se proyecta como el inversor dominante en IA; Washington proyecta carrera contra China; ambos necesitan que OpenAI no tropiece en seguridad ni en mercados.
Neural Pulse lee la emisión del 24 de septiembre como el precio de mercado de la fe en OpenAI: no el equity upside, sino el cupón que hay que pagar cuando los IPO se retrasan y los CDS se ensanchan. Es tan noticia de renta fija como de inteligencia artificial.
El cierre: mientras CEOs firman pactos morales en el césped, SoftBank firma prospectos de bonos al 9,75%. Una de esas firmas tiene sanciones legales; la otra, cláusulas de impago. Los lectores de Neural Pulse deberían seguir ambas.