Anthropic, el laboratorio detrás de la familia de modelos Claude, habría firmado un acuerdo plurianual de servicios en la nube con IREN, según un reportaje de The Information del domingo 11 de octubre de 2026. Ni Anthropic ni IREN han confirmado el contrato. Medios como Benzinga, CryptoBriefing y Yahoo Finance se hicieron eco del informe el 12 de octubre, subrayando que se trata de una información atribuida a The Information y no de un anuncio oficial.
IREN, cotizada en Nasdaq, era conocida antes como Iris Energy y se dedicaba a la minería de bitcoin; en los últimos años ha pivotado hacia infraestructura de inteligencia artificial y servicios de cómputo con GPU. La compañía había aludido previamente a un contrato con un «laboratorio fronterizo de IA» sin nombrarlo. The Information identifica ahora a ese cliente como Anthropic, aunque ambos actores guardan silencio oficial.
El mismo reportaje, según resumen Benzinga y otras publicaciones, sitúa los compromisos de arrendamiento de centros de datos de Anthropic en más de 15 gigavatios de capacidad repartidos entre más de diez proveedores de nube, incluidos Amazon Web Services y Google, con un valor combinado de unos 530.000 millones de dólares. Esas cifras no han sido verificadas de forma independiente por Reuters o Bloomberg en reportajes abiertos al cierre de esta crónica, y deben tratarse como información de The Information, no como datos confirmados por Anthropic.
The Information también proyecta, según esas reseñas, que la capacidad de cómputo de Anthropic pasaría de 1,4 GW en 2025 a 5 GW en 2026, 9,5 GW en 2027 y más de 15 GW en 2028. El ritmo refleja la carrera entre laboratorios fronterizos por asegurar energía, chips y espacio de rack antes de que la demanda de inferencia y entrenamiento saturare la oferta disponible.
El interés por acelerar el encendido de instalaciones es económico. El reportaje cita estimaciones de inversores y analistas según las cuales adelantar un mes la puesta en marcha de una instalación separada de 245 megavatios en Luisiana podría generar unos 1.300 millones de dólares adicionales de ingresos para Anthropic. Ese ejemplo ilustra por qué los proveedores «neocloud» como IREN, capaces de entregar potencia con relativa rapidez, ganan atractivo frente a ciclos más largos de construcción tradicional.
Para IREN, un cliente de la talla de Anthropic —si se confirma— reforzaría su transición desde la minería de criptomonedas hacia el alquiler de GPU. Analistas citados por Benzinga, como Richard Choe de JPMorgan, han elevado recientemente su visión sobre el valor de IREN, apuntando a unos 400 MW de capacidad operativa a finales de 2026 y a una guía de ingresos recurrentes anuales de hasta 4.000 millones de dólares. Gregory Lewis, de BTIG, mantiene una recomendación de compra y destaca el modelo integrado de energía y cómputo de la compañía.
Choe señaló además que los precios de contratos neocloud han subido desde unos 10-15 dólares por vatio hasta 15-20 dólares por vatio o más, y que los prepago de clientes del 25 % al 50 % ayudan a financiar la compra de GPU. Lewis espera que IREN añada unos 730 MW de cómputo el próximo año y recuerda que la empresa cuenta con unos 1,1 GW de capacidad energética internacional en España y Australia. Esas opiniones de analistas son independientes del supuesto contrato con Anthropic y no equivalen a una confirmación del acuerdo.
Anthropic ha diversificado su suministro de infraestructura más allá de un único hiperescalador. AWS y Google figuran entre sus socios conocidos; sumar operadores especializados permite negociar plazos, ubicaciones y precios, y reduce el riesgo de quedar atrapada en la cola de un solo proveedor. El coste, sin embargo, es elevado: The Information advierte, según Benzinga, de que un arrendamiento más agresivo de servidores puede presionar los márgenes, mientras un menor gasto de grandes clientes empresariales o la competencia con OpenAI añaden incertidumbre.
El tamaño aparente del portafolio de arrendamientos —más de medio billón de dólares en valor nominal combinado— sitúa a Anthropic en la misma liga de compromiso de capital que otros laboratorios que firman acuerdos plurianuales de chips y energía. Parte de ese valor se despliega a lo largo de muchos años y depende de que la demanda de Claude y de productos derivados se mantenga. Un retraso en la adopción o una caída de precios de inferencia podría dejar capacidad ociosa o contratos difíciles de renegociar.
IREN cotizó al alza en la preapertura del lunes 12 de octubre tras circular la noticia, según datos de Benzinga Pro citados por ese medio, con una subida cercana al 4,5 %. Los movimientos de mercado ante rumores de clientes «misteriosos» son frecuentes en el sector de la infraestructura de IA; sin confirmación, el precio puede revertir si el acuerdo no se materializa o resulta menor de lo esperado.
Conviene insistir en lo que no está confirmado. Los términos del supuesto contrato con IREN —capacidad en megavatios, duración, precio por vatio, prepago, penalizaciones— no se han publicado. Anthropic no ha emitido un comunicado. IREN no ha nombrado a Anthropic en un anuncio formal ligado a este reportaje. Las cifras de 15 GW y 530.000 millones de dólares proceden del relato de The Information recogido por terceros; no hay, al momento de escribir, un documento regulatorio o una presentación de resultados que las avale línea a línea.
Aun con esas salvedades, el reportaje encaja en una tendencia documentada: los laboratorios fronterizos firman cada vez más con operadores intermedios que controlan energía y racks, no solo con AWS, Azure o Google Cloud. Esa capa «neocloud» —IREN, Nebius, CoreWeave y similares— se ha convertido en un cuello de botella estratégico y en un activo financiero cotizado sensible a cada rumor de cliente grande.
Hasta que Anthropic o IREN hablen, lo prudente es tratar el acuerdo como no confirmado y las cifras de capacidad como atribuidas a The Information. Si se verifican, ilustrarán hasta qué punto la competencia en modelos de lenguaje se ha convertido también en una carrera por gigavatios. Si no, quedarán como un recordatorio de lo rápido que el mercado de infraestructura de IA reacciona a filtraciones periodísticas sin anuncio oficial.