El 1 de octubre de 2026, EU Perspectives publicó un análisis sobre el solapamiento regulatorio que enfrenta ChatGPT en la Unión Europea. La designación como Very Large Online Search Engine (VLOSE) bajo el Digital Services Act marcó un precedente: por primera vez un chatbot de IA autónomo, no embebido en otra plataforma muy grande, entra en las reglas más estrictas del DSA.
Lena-Maria Böswald, investigadora senior de Interface, subrayó que la decisión influirá en las expectativas regulatorias para todo sistema generativo grande usado en la UE. Rechazó, no obstante, la idea de que ChatGPT sea el servicio «más regulado»: plataformas con IA embebida como Meta o Google ya cumplen GDPR, AVMSD, DSA y AI Act.
La polémica conceptual es si un chatbot es un motor de búsqueda. ChatGPT no devuelve solo una lista de enlaces: recupera información web, la sintetiza y la mediada por modelo, ranking, filtros y historial. Interface sostiene que un servicio puede calificar como motor de búsqueda si busca en la web y responde a consultas, incluso cuando sintetiza una sola respuesta.
Böswald argumenta que mucha gente usa ChatGPT para acceder rápido a información en competencia directa con buscadores tradicionales, lo que justifica tratarlo como «online search engine» bajo el DSA. Eso amplía la mirada regulatoria del modelo en sí a la interfaz, la transparencia de la información y los efectos sociales a escala.
El AI Act gobierna sobre todo modelos y sistemas de IA; el DSA regula el servicio en línea y cómo su diseño amplifica riesgos sistémicos. Como ChatGPT es VLOSE por sí mismo, puede enfrentar evaluaciones de riesgo bajo ambos regímenes a la vez. Supervisan la Comisión (equipo DSA) y la AI Office —con riesgo de investigaciones paralelas y solapes de evidencia.
El AI Act dice que si un sistema de IA está embebido en un VLOP/VLOSE, prevalece el marco de riesgo del DSA. ChatGPT no encaja limpiamente en ese caso, de modo que, incluso como VLOSE, podría soportar obligaciones simultáneas. Böswald admite que el cuadro de cumplimiento «se vuelve más estratificado» sin que aún se sepa del todo cómo.
La privacidad complica el análisis: las conversaciones suelen ser privadas entre un usuario y el chatbot. Exigir a OpenAI comprender riesgos de uso puede chocar con cómo se analizan conversaciones privadas. Tampoco está claro si Gemini, Claude o Perplexity caerán bajo marcos idénticos pese a ofrecer experiencias similares.
Una tercera capa potencial es el KIDS Act, aún no adoptado, orientado a proteger a menores frente a daños de servicios en línea. Su alcance cubre compañeros de IA y «chatbots conversacionales generales» como ChatGPT. Interface cita riesgos de autolesión, trastornos alimentarios, interacciones sexualizadas con menores y dependencia emocional.
El proyecto exigiría evitar rasgos adictivos y comportamientos que generen dependencia emocional; ajustes seguros por defecto; restricciones al uso de conversaciones previas; pruebas de seguridad antes del lanzamiento y monitoreo posterior; y control de acceso para menores de 13 años vía herramientas de tutores. Henna Virkkunen dijo en el lanzamiento del KIDS Act que los chatbots ya no podrán actuar «como amigos humanos» de formas que hagan a los niños emocionalmente dependientes.
La rendición de cuentas ya se prueba en el Parlamento: la eurodiputada Veronika Cifrová Ostrihoňová pidió a la Comisión examinar salvaguardas de ChatGPT ante material relacionado con suicidio tras una prueba en la que el sistema generó una nota de suicidio en eslovaco bajo la tapadera de un ensayo escolar.
La designación VLOSE siguió al reporte de OpenAI de unos 159,1 millones de usuarios mensuales medios en la UE para la función de búsqueda de ChatGPT —muy por encima del umbral DSA de 45 millones—. Desde el 31 de agosto, OpenAI tiene cuatro meses para cumplir obligaciones adicionales: evaluaciones de riesgo sistémico, mitigaciones, auditorías independientes y supervisión.
OpenAI ya lanzó ChatGPT for Teens en agosto con protecciones reforzadas y controles parentales, más predicción de edad para cuentas probablemente menores. Neural Pulse ve el análisis del 1 de octubre como mapa de un nuevo tipo de sujeto regulatorio: el chatbot-buscador. Coordinar DSA, AI Act y un futuro KIDS Act será tan decisivo como cualquier parche de producto.