La empresa estadounidense de ciberseguridad Cogent presentó el jueves 8 de octubre de 2026 Attack Path Analysis, un producto diseñado para un tipo de amenaza que hasta hace poco parecía teórica: los enjambres de agentes de inteligencia artificial capaces de atacar sistemas de forma continua y coordinada. La herramienta usa a su vez agentes de IA para encontrar las rutas que llevarían a un atacante hasta los activos más valiosos de una organización y para identificar el cambio que las corta.
El contexto que plantea la compañía es inquietante. Su consejero delegado y cofundador, Vineet Edupuganti, recordó en el anuncio que en julio un enjambre de unos 700 agentes de IA logró entrar en la infraestructura de producción de Hugging Face, la plataforma de referencia para compartir modelos de inteligencia artificial. Según el relato de Cogent, esos agentes realizaron unas 17.600 acciones, recopilaron credenciales y se movieron lateralmente por sus sistemas, a una escala que ningún equipo humano de intrusos podría igualar.
Edupuganti advierte de que modelos con esas capacidades ya están al alcance de cualquiera. Cita como ejemplo GLM-5.3, el modelo de pesos abiertos que Z.ai publicó a finales de agosto, y sostiene, citando un análisis de Anthropic, que construye exploits completos casi con la misma frecuencia que Claude Mythos Preview. Según Cogent, las salvaguardas de ese modelo pueden eliminarse con unos pocos miles de dólares de cómputo.
Junto al producto, la empresa publicó su informe trimestral de amenazas, titulado «Beyond the Human Horizon». Cogent analizó 43 millones de activos y 1.200 millones de hallazgos de vulnerabilidades, configuraciones erróneas e identidades en más de 50 organizaciones de la lista Fortune 1000. La conclusión principal es que, por cada ruta de ataque viable para un atacante humano, hay tres viables para un agente de IA.
Las cifras del informe muestran la velocidad del cambio. En agosto de 2026, la empresa media sumó 45 nuevas rutas de ataque hacia sus activos críticos: 11 viables para atacantes humanos y 34 viables solo para agentes de IA. Las rutas aptas para humanos crecieron un 38 % en un año, de 8 a 11 al mes; las aptas solo para máquinas se dispararon un 386 %, de 7 a 34, a medida que avanzaba la capacidad ofensiva de los modelos.
La lógica es sencilla. Una intrusión rara vez es un único fallo: los atacantes encadenan un dispositivo expuesto con una credencial guardada, esa credencial con un rol con demasiados permisos y ese rol con los datos que buscan. Los humanos abandonan la mayoría de esas cadenas porque son demasiado largas o inciertas. Los agentes de IA no se cansan, recorren cada ruta de forma metódica y siguen adelante donde una persona se rendiría. Por eso Cogent distingue entre rutas viables para humanos y rutas viables para máquinas.
La compañía también señala que el 64 % de las rutas de ataque atraviesan ámbitos que ninguna herramienta de seguridad observa por completo. El escáner de vulnerabilidades ve el equipo vulnerable, las herramientas de identidad ven la cuenta con exceso de privilegios y la plataforma de seguridad en la nube ve la base de datos expuesta, pero ninguna ve la ruta que pasa por las tres. Cogent añade que menos del 1 % de los hallazgos aislados son explotables en el lugar donde aparecen.
Attack Path Analysis funciona en cuatro pasos. Primero une en un solo mapa las señales de las herramientas que la empresa ya utiliza, desde reglas de cortafuegos hasta roles, secretos y clasificaciones de datos. Después, agentes especializados en explotabilidad recorren ese mapa desde cada activo crítico hacia internet, formulando hipótesis sobre cómo podría entrar un atacante. Los agentes funcionan con VR-1, el modelo de razonamiento en ciberseguridad de Cogent, y con otros modelos de frontera.
El tercer paso es la verificación: en cada salto, el sistema comprueba que el objetivo es alcanzable, que la debilidad existe y que la siguiente acción del atacante funcionaría, y descarta los saltos bloqueados por otras defensas. Cada salto cita su fuente y su antigüedad. Por último, la herramienta busca el «punto de estrangulamiento», el único cambio que corta una ruta y a menudo otras a la vez, y lo envía al responsable correspondiente como una tarea concreta.
Cogent ilustra el método con un ejemplo de siete saltos. Una vulnerabilidad de ejecución remota en un equipo F5 BIG-IP expuesto a internet permite robar una credencial de Active Directory; esa cuenta está federada con AWS, lo que permite asumir roles, desplegar código en un servicio de pagos y leer una base de datos con nueve millones de registros de clientes. Parchear el equipo F5 cerraría solo esa entrada; según Cogent, el cambio más eficaz es retirar la cuenta de servicio del grupo que la conecta con la nube.
La empresa enmarca su propuesta en la idea de una «fábrica de defensa», un término que OpenAI usó en septiembre para describir un ciclo continuo en el que agentes de IA encuentran, validan y corrigen vulnerabilidades en su propio código. Cogent dice llevar ese ciclo a toda la infraestructura empresarial, con una función de corrección autónoma que aplica los cambios cuando el cliente los autoriza y solo da por cerrada una ruta tras comprobar que el arreglo funciona.
El anuncio refleja un temor creciente en el sector: que los agentes de IA alteren la economía del ataque informático. Según datos de Epoch AI citados por Cogent, en julio se registraron unas 2.500 vulnerabilidades críticas y altas en 21 grandes fabricantes y proyectos de código abierto, unas cinco veces el récord mensual previo a abril. Si los defensores no automatizan su trabajo, advierte la empresa, quedarán desbordados.
Conviene, no obstante, leer los datos con cautela. Tanto el informe como el producto proceden de una empresa que vende soluciones a ese mismo problema, y las cifras sobre rutas viables para máquinas dependen de su propia metodología. Aun así, la tendencia que describen coincide con advertencias de laboratorios y agencias de seguridad. Como resume Edupuganti, en algún momento alguien conseguirá entrar en la red de una empresa; el objetivo es que, cuando ocurra, todas las rutas hacia lo más valioso ya estén cortadas.