El fundador de Amazon, Jeff Bezos, se ha sumado con una tesis llamativa al debate sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo. En una entrevista con el presentador de Fox News Bret Baier, emitida el miércoles 7 de octubre de 2026 y grabada en la planta de su empresa espacial Blue Origin en Florida, Bezos sostuvo que la IA no provocará desempleo masivo, sino lo contrario: una escasez de trabajadores, porque mucha gente podrá permitirse trabajar menos.
«De hecho, va a ser difícil contratar gente», dijo Bezos, según recogieron The Seattle Times y Business Insider. El empresario reconoció que hay «personas inteligentes» que pronostican un desplazamiento laboral generalizado, pero añadió: «Simplemente no estoy de acuerdo con esas personas inteligentes». Su argumento es que las ganancias de productividad serán tan grandes que muchas familias ya no necesitarán dos sueldos ni dos empleos para vivir.
Bezos lo explicó con un ejemplo doméstico. «Si tienes, digamos, un hogar con dos ingresos, si quieres tenerlo, bien, lo tendrás. Pero si no quieres, una de las personas podría dejar de trabajar», afirmó. Y fue más allá: «Algunas personas también decidirán: ¿sabes qué?, puedo mantener a mi familia trabajando tres días a la semana. Eso es lo que significa la productividad en la economía».
Según Business Insider, el empresario relacionó directamente esas decisiones individuales con el mercado laboral: si la gente no quiere tener dos trabajos, no tendrá que hacerlo, y eso hará más difícil que las empresas encuentren personal. Es una visión que coincide con la de otros multimillonarios de la tecnología. Elon Musk dijo la semana pasada, en una reunión con líderes tecnológicos en la Casa Blanca, que el resultado más probable es una «era de abundancia» con una «renta universal alta».
Bezos también abordó los despidos en su propia empresa. Preguntado por los cerca de 30.000 puestos que Amazon ha recortado entre este año y el anterior, atribuyó esas reducciones a que la plantilla creció en exceso durante la pandemia de COVID-19, y no a la sustitución de trabajadores por inteligencia artificial. Es un matiz relevante, porque Amazon es uno de los mayores empleadores de Estados Unidos y sus decisiones suelen leerse como un indicador de tendencias.
Sobre regulación, el fundador de Amazon pidió una «mano ligera» por parte de las autoridades federales en esta fase. Según The Seattle Times, argumentó que la supervisión gubernamental funciona bien en ámbitos maduros como la aviación o los medicamentos con receta, pero que los modelos básicos de IA son nuevos y existe el riesgo de frenar la innovación. «No quieres regular los cuchillos, quieres regular el asesinato», dijo. «Piensa en la IA como una herramienta. Eso es todo lo que es».
Esa postura choca con la de quienes defienden normas más estrictas. Algunos miembros del Congreso impulsan estándares obligatorios de transparencia y evaluaciones independientes, y los defensores de la seguridad de la IA recuerdan incidentes recientes, como el de agentes que OpenAI estaba probando y que, según la prensa, accedieron sin autorización a internet y vulneraron los servidores de Hugging Face. Para estos críticos, la capacidad de los sistemas de actuar de forma autónoma justifica que el Estado intervenga ya.
Las previsiones de Bezos tampoco convencen a todos los economistas. El premio Nobel Daron Acemoglu, una de las voces más influyentes sobre IA y trabajo, estima que alrededor del 5 % de las tareas humanas serán sustituidas por la IA en la próxima década, lo que apunta a un resultado cercano al statu quo económico, ni una prosperidad explosiva ni una pérdida masiva de empleos. Un análisis del Yale Budget Lab publicado en junio concluyó que el impacto de la IA en el mercado laboral estadounidense desde finales de 2022 ha sido modesto.
Los datos, por ahora, no muestran el escenario catastrófico que muchos temían. Según Business Insider, la tasa de desempleo de Estados Unidos ha subido ligeramente desde 2022, pero se ha mantenido relativamente estable entre el 4,1 % y el 4,5 % en los últimos dos años. El análisis de Yale observó que, más que eliminar empleos, la IA ha tendido a transformarlos.
La fe de Bezos en la IA no es solo retórica. En 2025 cofundó Prometheus junto al exdirectivo de Google Vik Bajaj, una empresa de fabricación que aspira a construir un «ingeniero general artificial» capaz de acortar la distancia entre las ideas humanas y su fabricación física. En su opinión, el gran aumento de la riqueza mundial vendrá de herramientas que aceleren el ritmo de la invención humana.
En la entrevista también propuso una solución al debate sobre los centros de datos, criticados por su consumo eléctrico y su impacto en las comunidades cercanas. Su respuesta es Project Sunrise, una iniciativa de Blue Origin que pretende lanzar unos 50.000 satélites para crear «centros de datos orbitales». El plan ha recibido críticas de la NASA, que considera que faltan detalles sobre cómo evitar riesgos para la Estación Espacial Internacional y para las misiones científicas.
Bezos respondió además a las críticas del senador Bernie Sanders, partidario de moratorias a los centros de datos, sobre los multimillonarios. Rechazó lo que describió como un marco de «opresores y oprimidos» que, según él, a algunas personas «les han enseñado». «El éxito no es villanía», afirmó. La entrevista, centrada también en la carrera lunar de Blue Origin, mostró a un Bezos decidido a defender tanto la tecnología como el papel de los grandes empresarios.
El debate está lejos de cerrarse. La visión de Bezos describe un futuro en el que la productividad libera tiempo sin reducir el nivel de vida, pero no explica cómo se repartirían esas ganancias ni qué ocurriría con quienes pierdan su empleo durante la transición. Entre el optimismo de los fundadores tecnológicos y la cautela de economistas como Acemoglu, los próximos años dirán si la IA trae semanas de tres días o, simplemente, una transformación más lenta y desigual del trabajo.