Butterfly Effect, la empresa matriz del laboratorio chino de inteligencia artificial Manus, anunció el jueves 8 de octubre de 2026 en una publicación de WeChat que ha recaudado más de 500 millones de dólares, según TechCrunch, TechNode y Nikkei Asia. Es la primera ronda de la compañía desde que las autoridades chinas ordenaron deshacer la adquisición de unos 2.000 millones de dólares que Meta había anunciado en diciembre de 2025.
Boyu Capital e IDG Capital lideraron la financiación. Participaron también accionistas existentes como Tencent, HSG —antes conocida como Sequoia China—, ZhenFund y otros. Manus no reveló la valoración de la ronda. El mes anterior, según TechCrunch, se decía que negociaba con inversores para levantar 500 millones a una valoración de 4.000 millones de dólares; esa cifra previa no ha sido confirmada como el precio final de la operación anunciada el 8 de octubre.
Manus se hizo viral el año pasado con una demostración de su agente de inteligencia artificial y relocó personal a Singapur a mediados de 2025, antes de anunciar el acuerdo de compra con Meta en diciembre. En aquel momento, según el reportaje de TechCrunch, la startup generaba más de 100 millones de dólares de ingresos recurrentes anuales. En abril de 2026, las autoridades chinas ordenaron deshacer el trato en medio de preocupaciones crecientes en China por la pérdida de talento e investigadores de IA hacia Occidente.
En agosto, Manus reanudó las operaciones independientes tras el fin del acuerdo con Meta y dijo que se le exigió borrar algunos datos de usuarios como parte de la separación. También se ha informado de que estudia salir a bolsa en Hong Kong, según el mismo reportaje de TechCrunch, aunque no hay un calendario oficial de oferta pública. La compañía no respondió a las preguntas de TechCrunch sobre su valoración tras el anuncio de WeChat.
El producto de Manus se sitúa en la misma categoría que herramientas de agentes y de «vibe coding» orientadas a construir aplicaciones, sitios web, diseños, presentaciones y vídeo. La empresa ofrece un chatbot y utilidades para que los usuarios generen software y contenido con menos fricción. Recientemente lanzó Manus 2.0, que describe como una nueva arquitectura con productos y capacidades construidos en torno a un nuevo «harness», y presentó Cue, una aplicación independiente que otorga a agentes personales direcciones de correo, números de teléfono, monederos digitales y ordenadores propios, dentro de límites fijados por el usuario.
La ronda llega en un momento delicado para las startups chinas de IA con proyección internacional. El desenlace de la operación con Meta mostró que Pekín puede intervenir cuando considera que una venta compromete capacidades estratégicas o talento clave. Al mismo tiempo, fondos locales y regionales —Boyu, IDG, Tencent, HSG, ZhenFund— siguen dispuestos a capitalizar empresas que demuestran tracción de producto y de ingresos, siempre que el control se mantenga dentro del perímetro que las autoridades consideran aceptable.
Para Meta, el episodio deja una lección sobre el riesgo geopolítico de adquisiciones transfronterizas en inteligencia artificial. Anunciar una compra de 2.000 millones y verse obligada a deshacerla meses después implica costes de integración, de reputación y de oportunidad. Para Manus, recuperar la independencia tras un periodo de limbo societario y borrar datos por mandato regulatorio añade fricción operativa, pero también le permite presentarse de nuevo como un actor autónomo ante inversores asiáticos.
El hecho de que la valoración exacta no se haya publicado deja abierta la comparación con otras startups de agentes. Una negociación previa en torno a 4.000 millones de dólares, si se acerca a la realidad de esta ronda, situaría a Manus entre las empresas de agentes de mayor valoración en Asia, aunque por debajo de los laboratorios fronterizos estadounidenses de models cerrados. Sin cifras oficiales, cualquier ranking es provisional.
El uso de WeChat como canal de anuncio es habitual en el ecosistema tecnológico chino y limita el detalle disponible para audiencias internacionales. TechCrunch, TechNode y Nikkei Asia reconstruyeron la historia a partir de esa publicación y de antecedentes ya reportados sobre el acuerdo con Meta, la orden de deshacerlo y la reanudación de operaciones en agosto. No hay, en esos reportajes, un desglose de cuánto aporta cada inversor ni de los derechos de gobernanza asociados.
La competencia en agentes de software es intensa. Empresas como Cursor, Lovable y Replit, citadas por TechCrunch como referentes de categoría, compiten por desarrolladores y por usuarios no técnicos que quieren construir productos con lenguaje natural. Manus apuesta por un paquete amplio —chat, generación de apps, diseño, vídeo y agentes con identidad digital propia vía Cue— en lugar de un único nicho. El capital nuevo debería financiar contratación en China y en el extranjero, según el propio anuncio.
Quedan preguntas abiertas. ¿Se materializará una salida a bolsa en Hong Kong y en qué plazo? ¿Cómo afectó el borrado de datos de usuarios a la retención y a los ingresos recurrentes tras la ruptura con Meta? ¿Mantendrá Manus su sede operativa y su base de talento repartidas entre China, Singapur y otros mercados? Ninguna de esas respuestas figura de forma concluyente en el anuncio de WeChat ni en las crónicas posteriores.
Lo que sí queda claro es el mensaje político-empresarial: tras verse obligada a deshacer una venta a una gran tecnológica estadounidense, Manus ha encontrado capital chino y regional para seguir en solitario. Boyu e IDG lideran; Tencent, HSG y ZhenFund refuerzan. Más de 500 millones de dólares no resuelven el dilema geopolítico de la IA china, pero sí dan a Butterfly Effect margen para contratar, iterar producto y, si el mercado lo permite, preparar una cotización.
Para el sector, el caso Manus resume 2025 y 2026 en una sola trayectoria: viralidad de producto, oferta de compra extranjera, intervención regulatoria, unwind, reinicio y nueva ronda doméstica. Es un patrón que otras startups chinas con tracción global observarán de cerca. Mientras tanto, usuarios e inversores internacionales tendrán que juzgar a Manus por sus lanzamientos —2.0 y Cue— y por la transparencia que ofrezca más allá de WeChat.