Con Llama 3/4, variantes europeas y chinas, la brecha entre API cerrada y checkpoint descargable se estrechó en muchos benchmarks públicos.
Empresas adoptaron stacks híbridos: cerrado para punta, abierto para control de datos y coste. Reguladores debatieron si open weights requieren normas distintas.
La carrera ya no es solo quién tiene el mejor modelo, sino quién define el ecosistema de despliegue.