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Cristiano Amon (Qualcomm): las empresas de IA piden móviles capaces de ejecutar sin pausa modelos de 100.000 millones de parámetros en 2028

En una entrevista con el boletín Sources difundida esta semana, el consejero delegado de Qualcomm, Cristiano Amon, reveló que varias empresas punteras de inteligencia artificial le exigen que los teléfonos puedan ejecutar de forma continua modelos de al menos 100.000 millones de parámetros en 2028, más del triple de lo que admiten los chips insignia actuales.

Cristiano Amon (Qualcomm): las empresas de IA piden móviles capaces de ejecutar sin pausa modelos de 100.000 millones de parámetros en 2028

El consejero delegado de Qualcomm, Cristiano Amon, ha puesto una cifra concreta a la ambición de la industria por llevar la inteligencia artificial avanzada al bolsillo. En una entrevista con el boletín tecnológico Sources, titulada «Qualcomm’s CEO on the coming AI phone supercycle» y grabada alrededor del 8 de octubre de 2026, Amon contó que algunas de las empresas de inteligencia artificial más avanzadas le han trasladado un requisito explícito: poder ejecutar en un teléfono un modelo de al menos 100.000 millones de parámetros antes de 2028.

«Tengo que tener cuidado de no revelar nombres, pero algunas empresas de IA, algunas de las que están en la vanguardia, le están diciendo a Qualcomm: “Para 2028 necesito asegurarme de que puedo ejecutar un modelo de al menos 100.000 millones de parámetros en un teléfono, y necesito que esté funcionando prácticamente todo el tiempo”», explicó el directivo. El matiz es importante: no se trata de cargar un modelo grande para una tarea puntual y apagarlo, sino de mantenerlo activo de forma continua.

La cifra no procede de la hoja de ruta de Qualcomm, sino de lo que piden sus clientes. Amon no ha vinculado la fecha a ningún producto concreto ni ha comprometido un calendario de lanzamiento; la presenta como un objetivo hacia el que empuja la industria. Tampoco ha identificado a las compañías que formulan esa petición. Aun así, el dato es significativo porque llega del mayor fabricante de chips para móviles Android, que suministra procesadores a buena parte de los grandes fabricantes del mundo.

Para dimensionar el reto conviene mirar el presente. Las plataformas insignia más recientes de Qualcomm, Snapdragon 8 Elite Gen 6 y Snapdragon 8 Elite Extreme Gen 6, se fabrican con un proceso de 2 nanómetros y llegarán a teléfonos de marcas como Honor, Motorola, OnePlus, OPPO, vivo o Xiaomi. Según la información publicada sobre estos chips, la versión Extreme, con su unidad neuronal Hexagon y una memoria compartida más grande, puede ejecutar en el dispositivo modelos de mezcla de expertos de algo más de 30.000 millones de parámetros, con una ventana de contexto de unos 32.000 tokens.

El objetivo de 2028 supone, por tanto, multiplicar por más de tres la escala de los modelos y, además, mantenerlos residentes en memoria todo el día. Eso dispara las exigencias de ancho de banda de memoria, consumo eléctrico y disipación de calor en un aparato que debe caber en la mano, no calentarse en exceso y aguantar una jornada completa con una sola carga. Ningún fabricante, tampoco Qualcomm, ha explicado todavía cómo se resolverá esa ecuación con baterías y presupuestos térmicos de teléfono.

Lo que piden esas empresas no es una versión más grande del asistente que ya conocemos. Amon describe un cambio hacia la inteligencia artificial agéntica: programas que observan, razonan y actúan en nombre del usuario, que usan sus aplicaciones y aprovechan su contexto personal, en lugar de esperar a que alguien abra una app y escriba una instrucción. Para el directivo, ese modelo de teléfono centrado en agentes, con el contexto almacenado en el propio dispositivo, contrasta con los enfoques que dependen por completo de la nube.

Amon compara el momento actual con los primeros años del iPhone, cuando las aplicaciones que acabarían definiendo la plataforma aún no se habían inventado. «El smartphone se definió por las aplicaciones de terceros», recordó, y sostiene que los agentes transformarán la experiencia del teléfono de forma parecida. En su opinión, esas nuevas capacidades desatarán un «superciclo» de renovación entre usuarios que llevan tiempo aplazando la compra de un nuevo aparato.

Ese aplazamiento tiene una causa conocida: el encarecimiento de la memoria. Amon reconoció en la entrevista que el mercado de smartphones atraviesa un momento débil por el aumento de los precios de los chips de memoria, y ha hablado de una «restricción temporal» en el suministro. Los mismos proveedores de memoria y la misma capacidad de fabricación avanzada que necesitan los móviles están bajo la presión de Nvidia, AMD y los grandes proveedores de nube, que compran componentes para sus servidores de inteligencia artificial.

El directivo también confirmó, según el resumen de Dealroom, que algunas empresas de inteligencia artificial están empezando a construir sus propios teléfonos y que vendrán más. Qualcomm fabrica chips para los móviles Android, para las gafas inteligentes de Meta y para próximos dispositivos de empresas como OpenAI, lo que le da un papel en varias visiones competidoras del próximo gran aparato de inteligencia artificial. Amon dijo que las gafas inteligentes son la categoría de dispositivos vestibles con IA sobre la que es más optimista.

La conversación abordó otros frentes. Amon habló de la adquisición de Modular, con la que Qualcomm quiere ofrecer a los desarrolladores una alternativa al software de Nvidia, y explicó que esa plataforma abierta tendrá licencia Apache 2.0. También adelantó que la compañía hará demostraciones de 6G en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 2028, con prototipos y primeros chips entre 2029 y 2030 y despliegue a escala a partir de 2030. Según Amon, el 6G será en buena medida una red pensada para la inteligencia artificial física.

El directivo comparó asimismo la adopción de la inteligencia artificial en China y en Estados Unidos. A su juicio, China avanza más rápido en la integración en dispositivos, mientras que Estados Unidos se ha centrado más en los modelos de frontera y en el uso empresarial. Esa diferencia ayuda a explicar por qué los fabricantes chinos de teléfonos figuran entre los primeros clientes de los nuevos Snapdragon y por qué la batalla por los agentes en el móvil se libra a escala global.

La declaración de Amon se suma a otras señales de que la próxima guerra de chips no se librará solo en los centros de datos. El analista Ming-Chi Kuo ha informado, por ejemplo, de que OpenAI trabaja en un programa de teléfono con agentes en el que participarían MediaTek y Qualcomm, aunque se trata de información no confirmada por las empresas. Lo que sí parece claro es que los grandes laboratorios quieren que sus modelos funcionen sin depender siempre de la conexión, por privacidad, latencia y coste.

La meta de los 100.000 millones de parámetros en 2028 es, por ahora, una petición de clientes y no una promesa técnica. Pero indica cómo imaginan los laboratorios el teléfono del final de la década: un dispositivo que alberga un agente permanente, capaz de entender el contexto de su dueño y actuar por él. El fabricante que logre chips lo bastante eficientes para cumplir ese objetivo tendrá mucho que decir sobre qué será un móvil en los próximos años.