Con plazos del AI Act activos, reguladores emitieron códigos de práctica y abrieron expedientes. EE.UU. combinó guidance sectorial y acciones estatales.
Empresas documentaron training data summaries, evals y reportes de incidentes. El compliance se volvió línea de coste fija.
La gobernanza dejó de ser solo whitepaper: pasó a auditorías y sanciones potenciales.