El 17 de septiembre de 2026, el Center for a New American Security publicó el insight «America Must Expand AI Export Controls Amid Talks with China», firmado por Michelle Nie y Daniel Remler. El texto anticipaba la reunión Trump–Xi del 24–25 de septiembre y argumentaba que el relato de «los controles fallaron» es incompleto: EE.UU. sigue liderando en compute y modelos, y gran parte del progreso chino sigue dependiendo de tecnología estadounidense y aliada.
La primera brecha —y el foco de esta pieza— es el acceso remoto. Según CNAS, empresas chinas acceden a compute sustancial, incluidos chips Nvidia Blackwell sujetos a control de exportación, a través de proveedores cloud en Malasia, Tailandia, Indonesia y otros países. Una estimación citada sitúa el acceso remoto en torno a un millón de equivalentes H100 —unas veinteavas partes del compute mundial— usado en parte para entrenar modelos cada vez más capaces.
La zona gris es jurídica: el Departamento de Comercio de EE.UU. no interpreta hoy su autoridad como cobertura del acceso remoto a chips controlados. El Remote Access Security Act (H.R. 2683) aprobó la Cámara el 12 de enero de 2026 pero sigue estancado en el Senado (Banking). Incluso promulgado, exigiría reglamentos específicos de Commerce que aún no existen. CNAS también apunta al MATCH Act como vehículo bipartidista para cerrar huecos.
La segunda brecha es la destilación adversaria: labs chinos usan modelos estadounidenses más capaces para entrenar sistemas propios. CNAS cita el reporte de Anthropic sobre el mayor ataque de destilación observado, atribuido a Alibaba (3.500 cuentas, 151 millones de intercambios con Claude). FBI, NSA y CISA han pedido compartir información sobre campañas de destilación, pero la incertidumbre antitrust frena la coordinación entre labs.
La tercera brecha es el servicio aliado de equipos de fabricación en China. El mantenimiento por ASML y Tokyo Electron permanece legal y permite extender la vida útil de máquinas DUVi hasta ~30 años, con transferencia de know-how tácito. CNAS sostiene que aliados no cortarán ese servicio sin presión sostenida de Washington.
El insight responde a señales de Beijing —Kimi K3 de Moonshot, producción reportada de máquinas DUVi por Aishengna y Yuliangsheng— que buscan narrar inevitabilidad. CNAS contrapone datos: Goldman estima que China solo produce ~8% de los chips IA avanzados que necesita; el yield 7nm de SMIC (~26%) vs TSMC (~90%); Ascend 950 de Huawei ~mitad de potencia de un H100 de hace cuatro años; y la salida DUVi china de 2026 (~17 sistemas combinados) frente a ~130 DUVi que ASML espera enviar.
Evaluaciones del UK AI Security Institute y del U.S. Center for AI Standards and Innovation situaron capacidades cibernéticas de Kimi K3 unos cinco a seis meses detrás de modelos líderes de EE.UU.; SaferAI halló a GLM-5.2 de Z.ai dos a cuatro meses detrás de la frontera liderada por EE.UU. Líderes chinos (Martin Lau de Tencent; Zhang Peng de Z.ai) han reconocido en público el déficit de GPU.
Neural Pulse lee el insight como recordatorio de que los controles no buscan «impedir para siempre» la indigenización —China la persigue desde al menos el fondo de 2014— sino alargar la delantera estadounidense. En esa métrica, argumentan Nie y Remler, los controles funcionan: China sigue siendo fast follower en IA y rezagada en semiconductores de punta.
El riesgo de no cerrar las brechas es erosionar ese lead: destilación extrae capacidades que costaron miles de millones entrenar; acceso remoto aprovecha H100/Blackwell sin fabricarlos; el servicing transfiere conocimiento de máquinas que tomaron décadas. Modelos chinos, advierte CNAS, ya se reportan en usos de PLA para operaciones militares e inteligencia.
Para policymakers post-cumbre, la agenda es concreta: pasar MATCH y Remote Access Security Act; aclarar autoridad de Commerce sobre acceso remoto; reducir incertidumbre antitrust para defensa colectiva contra destilación; y presionar a Países Bajos y Japón sobre servicing en China. La ventana, dice CNAS, es estrecha: el leverage dura mientras China dependa de sistemas aliados.
Neural Pulse añade una nota de método: la cifra de «1 millón de equivalentes H100» es una estimación citada, no un censo auditado. Debe usarse como orden de magnitud, no como estadística de precisión milimétrica. Igual ocurre con yields y calendarios DUVi: son reconstrucciones de analistas.
Cierre: mientras el canal de incidentes EE.UU.–China ocupa titulares diplomáticos, CNAS recuerda que la competencia de compute se juega también en racks de Johor y Yakarta. Sin cerrar el acceso remoto, el control de exportación sobre el chip físico es una puerta con la ventana abierta.