DENDRAL (Stanford, desde mediados de los 60) ayudaba a químicoos a inferir estructuras moleculares a partir de espectrometría de masas. MYCIN (años 70) sugería antibióticos para infecciones bacterianas con reglas de certeza.
El patrón era claro: entrevistar expertos, codificar heurísticas en reglas si–entonces, explicar la cadena de inferencia. Empresas construyeron shells comerciales; Japón lanzó el proyecto Fifth Generation.
El éxito en nichos no escaló a conocimiento de sentido común. El coste de mantener bases de reglas y su fragilidad ante casos nuevos prepararon el terreno para el aprendizaje a partir de datos.