Anthropic publicó el 8 de octubre de 2026 una nueva versión de su política de uso, el documento que establece qué pueden y qué no pueden hacer clientes y usuarios con los modelos Claude. La empresa revisa estas normas cada año y explica que la mayor parte de los cambios busca aclarar reglas existentes. La versión actualizada entrará en vigor el 12 de noviembre, junto con una política de regiones admitidas también revisada.
El contexto ha cambiado mucho en un año. Según Anthropic, Claude asume ahora trabajos más largos e independientes, y la actualización incluye ejemplos nuevos que muestran cómo se aplican las normas a esas capacidades. La revisión se basa además en patrones de abuso observados en operaciones de influencia, desarrollo de armas y vigilancia, documentados en el último informe de inteligencia de amenazas de la compañía, y añade requisitos para casos de alto riesgo y para usos en los que Claude controla acciones físicas.
La novedad estructural más visible es una sección titulada «No participar en campañas engañosas ni en actividad artificial». Anthropic explica que ha visto a medios estatales, oficinas de propaganda gubernamentales y empresas comerciales usar Claude para gestionar redes de cuentas falsas y sitios de noticias inventados. Esas conductas ya estaban prohibidas, pero las restricciones estaban repartidas entre las secciones de elecciones, fraude, privacidad y desinformación.
La nueva sección se aplica a cualquier actividad engañosa, sea política o comercial. Cubre los intentos de ocultar quién está detrás de un mensaje, la amplificación de contenidos mediante cuentas o publicaciones falsas y la construcción de herramientas e infraestructura para ejecutar campañas de influencia. El cambio llega el mismo día en que otro laboratorio, OpenAI, detallaba el cierre de cuentas vinculadas a operaciones rusas e iraníes, lo que ilustra hasta qué punto el problema preocupa al sector.
La sección electoral también se ha reenfocado. Ahora se llama «No socavar los procesos democráticos» y se centra específicamente en impedir el uso de Claude para engañar a los votantes o perturbar elecciones: difundir información falsa sobre candidatos o sobre cómo votar, suplantar a candidatos o a funcionarios electorales o intentar reducir la participación. Al mismo tiempo, Anthropic ha eliminado su prohibición general sobre la segmentación personalizada de votantes y campañas.
La empresa justifica esa eliminación con ejemplos concretos: la prohibición anterior alcanzaba trabajos cívicos legítimos, como organizaciones sin ánimo de lucro que usan Claude para redactar información electoral en otros idiomas o funcionarios que envían avisos para subsanar papeletas. Las conductas que motivaron la regla original, como la segmentación basada en el engaño o el mal uso de datos personales de votantes, siguen prohibidas a través de las secciones de campañas engañosas, vigilancia y privacidad.
En materia de armas, la política siempre prohibió usar Claude para desarrollarlas. Anthropic explica que recientemente ha visto intentos de usar sus modelos para crear software de guiado y control de armamento, por lo que la sección actualizada deja claro que la prohibición incluye el software y los componentes que hacen funcionar un arma, así como acciones como armar drones y otros vehículos autónomos. Según la empresa, estos cambios reflejan cómo ya aplicaba la política anterior.
La sección de vigilancia y justicia penal se ha reescrito con un lenguaje más preciso. El informe de amenazas de septiembre de Anthropic documentó el uso creciente de la IA para construir sistemas que identifican y siguen a disidentes políticos. Ahora queda prohibido rastrear a personas sin su consentimiento, ya sea en tiempo real o analizando datos recopilados previamente; usar Claude para decidir o recomendar a quién investigar, detener o acusar; y construir o mejorar herramientas diseñadas para la vigilancia.
Anthropic insiste en que esta actualización no cambia lo que aplica en la práctica, sino que hace la política más explícita. La nueva redacción también enumera los usos que siguen permitidos, como el seguimiento consentido por las personas afectadas, por ejemplo en la monitorización de fraude, la moderación de contenidos, el periodismo y la investigación jurídica.
Para los casos de alto riesgo, es decir, usos que pueden afectar a la salud, los derechos legales, las finanzas, el sustento o el acceso a servicios esenciales de una persona, se mantiene la exigencia de un «humano en el circuito» cualificado, con autoridad para revisar y modificar las recomendaciones de Claude, y de informar a la persona afectada de que se usó IA. Lo que cambia es la redacción: la sección enumera ahora qué tipos de recomendaciones están cubiertos y cuáles no.
Una novedad sustantiva afecta a la robótica. Tras el lanzamiento de su Model Hardware Standard, Anthropic añade requisitos para cuando sus modelos se conectan a equipos que realizan acciones físicas autónomas y podrían causar lesiones. Un operador cualificado debe poder observar el equipo y detenerlo si es necesario, y el dispositivo debe ser capaz de mantener un estado seguro si Claude se desconecta.
El cambio que más atención ha recibido es la prohibición del comportamiento abusivo o cruel, prolongado e innecesario, hacia los modelos. Anthropic precisa que solo se aplicará en casos extremos, cuando un usuario actúa de forma cruel repetidamente y sin un propósito discernible, y que no afecta a la frustración habitual, a las críticas, a temas creativos oscuros ni a las pruebas e investigación sobre modelos. TechCrunch recordó que desde agosto Claude puede terminar conversaciones persistentemente abusivas, y la empresa señala que esa capacidad seguirá siendo el principal mecanismo de aplicación.
La política de regiones admitidas también se ha aclarado. Anthropic prohíbe el uso de Claude a personas que se encuentren físicamente en una región no admitida, a entidades constituidas o con sede en esas regiones y a entidades cuya propiedad mayoritaria o control esté en manos de personas o entidades de esos territorios. El año pasado ya había restringido el acceso a empresas con propiedad mayoritaria de entidades con sede en regiones no admitidas; ahora detalla cómo lo aplica.
En resumen, la actualización de Anthropic combina limpieza normativa con respuestas a riesgos nuevos: campañas de influencia automatizadas, software de guiado de armas, vigilancia de disidentes y modelos que mueven máquinas. La prohibición del abuso hacia Claude abre un debate distinto sobre cómo deben tratarse los sistemas de IA. La compañía promete seguir revisando la política a medida que cambien las capacidades y los riesgos, con aportaciones de responsables públicos, expertos, sociedad civil y usuarios.