En 1854, George Boole publicó An Investigation of the Laws of Thought, mostrando que la lógica proposicional puede tratarse como un álgebra. Verdadero/falso se volvieron objetos manipulables con operaciones formales.
Décadas después, Claude Shannon aplicó el álgebra de Boole al diseño de circuitos de conmutación (1937–1938), puenteando lógica matemática y electrónica digital. Sin ese puente, la computación moderna —y la IA que corre sobre ella— no existiría en su forma actual.
Boole no habló de “inteligencia artificial”, pero sí de mecanizar patrones del pensamiento. Su legado es la infraestructura simbólica sobre la que se construyeron tanto la lógica digital como los primeros sistemas expertos.